BIO

La historia detrás de la música y los textos

Nací con la música en la sangre. No es una metáfora, es una certeza. A los diez años, mi madre se empeñó en que aprendiera guitarra. Acertó de lleno. Aquellas primeras clases en Ferrol abrieron una puerta que ya no se ha cerrado nunca.

De Xabier Lorenzo a Xabi Martin

Mi relación con la música comenzó como guitarrista en grupos locales allá por los años setenta. Eran tiempos de aprendizaje puro, de tocar por el simple placer de estar sobre un escenario. En los noventa formé parte de Sphaira, donde tuve el privilegio de grabar un álbum junto a Xoan Rubia y actuar durante varios años. Allí descubrí algo fundamental: componía canciones junto a mi querido amigo Manolo, un tándem creativo que me dio satisfacciones inmensas y me enseñó el verdadero oficio de la composición. Ambos seguimos en contacto, y su huella permanece en cada melodía que escribo.

En 2011 gané el concurso Vas sacar nota de Radio Galega con «O roncoavión». Fue el espaldarazo que necesitaba. Me atreví entonces a grabar mi primer álbum, Metamorfose (2015), publicado bajo el nombre de Xabier Lorenzo. Tengo que agradecer a Óscar, que me prestó su estudio —mejor equipado que el mío— para las grabaciones, y a varios músicos ferrolanos que participaron desinteresadamente. Sin ellos, Metamorfose no habría sido posible.

Pero lo retiré de las plataformas. La calidad de mezcla no alcanzaba mis estándares actuales. Hoy, de hecho, estoy volviendo a producir y remezclar algunos de aquellos temas para darles el acabado que merecen. No descarto publicarlos de nuevo, esta vez bajo el nombre de Xabi Martin.

De Xabier Lorenzo a Xabi Martin hay un cambio de etapa, de piel. De un cantautor que cantaba en gallego, tenía su grupo y actuaba en directo —pero con poca experiencia como productor— a un Xabi Martin que compone en gallego e inglés, ha ampliado su estilo y ha ganado años de oficio en producción e ingeniería de sonido.

Xabi Martin tocando la guitarra en la costa atlántica

El artesano del estudio

Montar mi primer home studio en 2012 lo cambió todo. Por fin podía sumergirme en el trabajo que siempre me fascinó: la producción, la mezcla, el arte de esculpir sonidos.

Mis influencias vienen del folk gallego y portugués —Zeca Afonso marcó mi juventud compositora—, del pop y, sobre todo, del rock de los setenta: Deep Purple, Beatles, Jethro Tull. Esa potencia, esa libertad. Antes de Metamorfose, la música africana moderna —Fatoumata Diawara, Habib Koité, Dobet Gnahoré— me fascinó con su riqueza rítmica y melódica. Y después, hace unos diez años, la balada country actual cambió mi rumbo: Zach Bryan, Chris Stapleton, Morgan Wallen, Keith Urban me abrieron una puerta inesperada. Empecé a componer baladas que pedían letras en inglés. Fue entonces cuando di el salto a escribir en ese idioma.

Soy perfeccionista. Repetir cien veces una mezcla, pulir sin considerarla terminada. Con los años he aprendido cuándo es suficiente, cuándo debo parar.

Me describo como compositor de melodías, sobre todo. Pero también soy cantautor que escribe sus propias letras, productor de mis temas, e ingeniero de mezcla y mastering. Todo el proceso, de principio a fin, en mi estudio de Ferrol.

Xabi Martin escuchando una mezcla en su estudio

La palabra escrita

La música no es lo único que escribo. En 2025 publiqué Luces en la tormenta, un libro de relatos donde exploro las mismas pulsiones que atraviesan mis canciones: la pérdida, la esperanza, los pequeños hallazgos que dan sentido. Trabajo ahora en mi primera novela. Y desde 2022 mantengo el blog Vivir es un regalo, donde escribo sobre crecimiento personal con la misma vocación introspectiva que pongo en la música.

La música la firmo como Xabi Martin; El libro de relatos, bajo el seudónimo de Silvia Rodas; el blog y la novela, con mi nombre civil, Javier Varela. Tres firmas, una sola fuente.

Para mí, palabra y canción son hermanas. Nacen del mismo silencio.

Xabi Martin escribiendo en su estudio con la guitarra al lado

El ahora

Con mis canciones busco transmitir emociones positivas: esperanza, alegría, confianza. La madurez influye notablemente en las letras y en la fuerza de los temas, especialmente en los estribillos. Escribo desde la experiencia, desde las cicatrices y las victorias.

Hoy, desde mi estudio en Ferrol, sigo componiendo, produciendo, mezclando. Sigo buscando esa melodía perfecta, ese estribillo que abrace el alma. Porque la música, al final, es lo único que siempre estuvo ahí. Desde el principio. En la sangre.

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