Presentación de «Luces en la tormenta» en Artidea

Ferrol, 25 de abril de 2026 · Espacio Artidea

El 25 de abril de 2026, Artidea acogió la presentación de «Luces en la tormenta». Lo que ocurrió esa tarde no fue exactamente lo que yo esperaba. Fue mejor.

Laura, la propietaria del espacio, se volcó en preparar el acto de una manera que aún me cuesta agradecer como merece. Buscó a una amiga escultora y le pidió prestado un faro —un faro real, hecho a mano— para colocarlo en la sala como alegoría de la portada del libro: un faro encendido sobre un mar embravecido. Pidió a varios pintores que ya habían expuesto en Artidea que volvieran a colgar sus obras, esta vez con un único hilo conductor: mar, faros, costa. Unos amigos prepararon carteles con párrafos del libro que les habían llamado especialmente la atención y los repartieron por las paredes. La sala se convirtió, antes incluso de que llegara el público, en una conversación silenciosa entre el libro y todo lo que lo rodeaba.

Me presentó Rafael Saura, escritor con una trayectoria larga y reconocida, generoso al aceptar acompañarme en una tarde que era, para mí, especialmente significativa. Sus palabras al inicio dieron al acto una hondura que yo solo no habría sabido alcanzar.

El local estaba abarrotado. Se vendieron casi todos los libros que llevábamos. Pero lo que más recuerdo no son los datos: es la sensación de haberme sentido cómodo, escuchado, acompañado. De haber estado, durante una tarde, en mi sitio. Los comentarios que recogí después de amigos y desconocidos coincidían en algo: el acto había sido entrañable. Yo también lo sentí así.

Salí con la certeza de que un libro no termina cuando se publica. Empieza, en realidad, cuando otras personas deciden hacerlo suyo.


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